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domingo, 31 de julio de 2016

C y S: Otra herramienta de gran ayuda para evaluar la toma de decisiones



C y S = Consecuencias y Secuelas


Nuestras decisiones y acciones tienen muchas más consecuencias de lo que, en un principio, podríamos haber imaginado. Como en todo, hay ciertas decisiones sencillas que no son de gran trascendencia; mientras que hay otras, cuyas consecuencias pueden hacernos cambiar el rumbo de la vida personal o laboral.

En ocasiones, actuamos con poca reflexión, o impulsivamente, en asuntos que requerirían un mayor detenimiento y estudio de las posibles implicaciones que la toma de una decisión comporta posteriormente. Nos conformamos con las pocas ideas que nos vienen a la cabeza.

Algunas personas, por el contrario, piensan tanto en las posibles consecuencias, que tardan una infinidad en tomar una decisión.

Hay quienes, con muy poco fundamento, se imaginan una cantidad de buenos resultados y, otros, una infinidad de inconvenientes. Muchos de ellos, a causa de una perspectiva catastrofista; razón por la cual, tendrán tendencia a alejarse de la toma de  decisiones.

Decidir o no decidir, actuar o no actuar, hablar o no hablar, guardarnos parte de la información que tenemos, revelar secretos imprudentemente… Continuamente estamos tomando decisiones. Algunas veces, sin apenas ser conscientes de ello. En otros momentos, ante la presión que ejercen otras personas. O bien, obligados por las circunstancias. El problema reside en que no solemos dedicar unos minutos a plantearnos las posibles consecuencias o resultados que acarrearán nuestras actuaciones; al igual que sucederá con nuestras omisiones.

Edward De Bono nos propone una pequeña herramienta para que hagamos, de forma intencionada, lo que no hacemos, o lo que hacemos de manera rudimentaria.


C y S = Consecuencias y Secuelas

(Nota aclaratoria: Yo conocí esta técnica como C y S, Consecuencias y Secuelas, razón por la cual, es el nombre que utilizo en este escrito; aunque, algunas traducciones de los libros de Edward De Bono, utilizan C y R, Consecuencias y Resultados.)

Con esta herramienta de pensamiento consideramos las posibles consecuencias, los resultados que podemos prever y las secuelas que se pueden presentar en el futuro. Todo ello proyectado en el tiempo, de acuerdo a distintos marcos temporales, para evitar resultados inadvertidamente negativos.

El acto de pensar es casi siempre a corto plazo. Estamos interesados en lo que ocurre en seguida; pensando que el futuro ya llegará y, entonces, nos ocuparemos de lo que surja. Algunas veces, simplemente reaccionamos a los acontecimientos, actuando precipitadamente, sin prever las consecuencias.

C y S es una instrucción para considerar, de manera deliberada, las consecuencias de una acción o decisión. Nunca sabremos, exactamente, cuáles serán los resultados y las consecuencias de nuestras acciones. No obstante, es importante que dediquemos unos minutos a pensar en el tipo de consecuencias y secuelas que se presentarán como consecuencia de las decisiones que tomamos y de las acciones que realizamos, al igual que de nuestras omisiones, tal como hemos mencionado con anterioridad. Veremos de qué manera nos pueden afectar, a nosotros, o a otras personas. A nuestra vida personal, social y laboral, a un negocio, al medio ambiente, a nuestra comunidad…

Se podría decir que ésta es la más importante de todas las herramientas de pensamiento, para la vida real. Si tu pensamiento está orientado hacia cualquier clase de acción que se proyectará en el futuro, decisiones, elecciones, planes, etcétera, deberás pensar en las consecuencias que se derivarán de tu elección.

¿Va a funcionar?
¿Cuáles van a ser los beneficios?
¿Cuáles pueden ser los problemas, los peligros y los riesgos que se pueden presentar?
¿Cuáles van a ser los costes de implementación de esa idea?

El C y S  es una herramienta de pensamiento que nos sirve para la exploración y la evaluación del futuro.

Si consultáramos la ruta que pensamos seguir y el mapa nos advirtiera de que la carretera es mala, buscaríamos otra alternativa diferente. De no existir una opción mejor, trataríamos de prever los posibles riesgos, iríamos con sumo cuidado, intentando minimizar los inconvenientes, hasta conseguir llegar a nuestro destino final.

La utilización eficiente de esta herramienta de pensamiento, C y S, ejerce una poderosa influencia sobre la destreza del pensamiento, incluso haciendo un uso aislado de la misma.

Los jóvenes pueden tener dificultades con el C y S, debido a que no suelen pensar en el futuro. Para ellos, el futuro es algo vago y lejano. Lo máximo que piensan es en lo que pueda suceder en una o dos semanas. Además, hay otras personas que se ocupan de pensar en el futuro, por ellos. Por cierto, algunos, lo hacen en demasía, impidiéndoles decidir o participar en las decisiones que  incumben, a estos jóvenes, de manera muy especial.

La escala de tiempo

Las consecuencias, los resultados y las secuelas de nuestras actuaciones serán diferentes, de acuerdo al marco temporal que utilicemos para analizarlas:

Las consecuencias inmediatas: son las consecuencias posteriores a la acción.
A corto plazo: aquello que puede suceder después de lo inmediato.
A medio plazo, incluye lo que puede suceder cuando las cosas ya se hayan asentado.
A largo plazo, contempla lo que puede llegar a suceder mucho tiempo después.

Estos marcos temporales son arbitrarios y pueden cambiarse. También pueden especificarse para adaptarse a la situación. Los plazos concretos serán diferentes de acuerdo a cada una de las situaciones que analicemos. Por ejemplo, cuando una marca automovilística toma la decisión de lanzar un nuevo modelo al mercado, los plazos involucrados son largos, a pesar de las prisas que el constructor pueda tener por presentarlo a sus clientes. Necesitará un mínimo de un año para el pertinente estudio de Marketing, no menos de dos para su diseño y otros tantos para realizar el despiece de sus partes y componentes con destino a sus proveedores. Deberá preparar los útiles y maquinaria necesarios para su fabricación y adecuar el sistema de robótica de su línea de montaje, todo lo cual comportará otros doce meses de tiempo, por lo menos. Finalmente, tendrá que cumplir con la preparación de toda la documentación técnica del vehículo, aquella con destino a sus futuros usuarios y la que deberá facilitar a su red comercial y de servicios de asistencia técnica y de repuestos… Será necesario, en fin, planificar en el tiempo cada una de las etapas involucradas, hasta que el automóvil sea, felizmente, presentado al mercado. Aunque algunas de estas acciones se solapen, habrán transcurrido un mínimo de cuatro años.

De igual manera, se planificarán y tendrán en cuenta las consecuencias que la decisión de lanzar un nuevo modelo de automóvil comporta. A corto plazo, se evaluarán los recursos financieros que serán necesarios para afrontar las inversiones que el proyecto industrial comporta. A medio plazo, aquellos que hacen referencia al lanzamiento comercial y al mantenimiento del stock inicial. Finalmente, deberán cumplirse las previsiones de venta con la facturación real de las unidades a los clientes y el retorno de las inversiones, con su respectivo beneficio de explotación.

En una discusión con un amigo, lo inmediato es ese momento, el corto plazo, un día; el medio plazo, una semana, y el largo plazo, un mes.

En cada situación debemos especificar las escalas de tiempo que se van a contemplar, antes de empezar un C y S.

Al realizar un C y S siempre hay un intento deliberado por centrarse en el marco del momento. Se van sucediendo el análisis de las posibles consecuencias inmediatas, a corto plazo, a medio y a largo plazo. El ejercicio puede ser difícil debido a que no es natural y a que tendemos a pensar en consecuencias en general, sin asignarles franjas temporales.

Riesgos

¿Va a funcionar como esperamos?
¿Qué puede ir mal?
¿Qué peligros reales hay?
¿Qué es lo peor que podría pasar?
¿Cuál es el resultado ideal?
¿Cuál es el resultado más probable?

Si podemos imaginar lo peor y todavía creemos que vale la pena seguir con ello, adelante con la acción.

Si pensamos en los mejores resultados que nos gustaría obtener, teniendo también en cuenta cuáles serían los resultados más probables, lograremos conservar la ilusión por nuestro proyecto siendo, al mismo tiempo, prácticos y realistas.

Certidumbre

Nunca podremos estar seguros del futuro. No poseemos toda la información de lo que pueda ocurrir en el futuro. Ésta es una de las razones por las que es tan importante pensar. Cuando escrutamos el futuro con un C y S, nos encontraremos con diferentes niveles de certeza y de incertidumbre.

Estoy seguro de que las cosas van a suceder así.
Éste es el resultado más probable.
Podría ser de esta manera o de esta otra.
Es posible, pero no puedo estar seguro.
No tengo la menor idea de lo que va a pasar.

A menudo, tenemos que actuar con niveles bajos de certidumbre. No siempre podemos esperar la plena certeza, que quizás nunca llegue a alcanzarse. Lo importante es ser conscientes del nivel de certeza en el que nos estamos moviendo. Hay cosas bastante probables, mientras que hay otras casi imposibles. Si estás haciendo suposiciones, sé consciente de que sólo son suposiciones.

Tengamos especial cuidado cuando tomemos nuestras decisiones personales ya que no podremos tener seguridad total de éxito. Especialmente, todo lo que se refiere a nuestras relaciones es una incógnita por descubrir. Son muchos los elementos que intervienen. Debemos estar atentos a lo que sucede, a las señales, a lo que sentimos, a lo que vemos en el otro, para ir modificando nuestras actuaciones, rectificando los errores y, en algunas ocasiones, nuestras metas, si fuera necesario.

Para tener un mayor conocimiento sobre las posibles consecuencias de nuestras acciones y evitar equivocarnos en nuestra toma de decisiones, procuremos tener la mayor información posible. Para ello podemos utilizar otras herramientas de pensamiento que ya hemos visto, como el CTF, Considerar Todos los Factores que puedan intervenir, ver lo Positivo, Negativo e Interesante de esa idea, PNI, tener en cuenta otras Alternativas, Posibilidades y Opciones, APO. Iré, poco a poco, escribiendo acerca de otras herramientas que también nos ayudarán a pensar, a actuar, a elegir, a decidir…

Ejercicios de C y S

¿Qué pasaría si hubiese un método para enseñar a hablar a los perros? Haz un C y S sobre esto; considera las consecuencias inmediatas y a largo plazo.

Tu mejor amigo, con el que sueles estar, resulta herido en un grave accidente de carretera. Le ingresan en un hospital, donde va a tener que permanecer seis meses. Haz un C y S sobre cómo va a afectar esto a tu vida.

El trabajo de oficina puede hacerse desde casa, mediante terminales de ordenador.






Bibliografía:

DE BONO, Edward: “Aprender a pensar”, Plaza & Janés Editores.

DE BONO, Edward: “Cómo enseñar a pensar a tu hijo”, Editorial Paidós.






lunes, 25 de julio de 2016

CTF: una buena herramienta de pensamiento



CTF = Considere Todos los Factores 
  
La necesidad de pensar surge, precisamente, cuando no tenemos toda la información acerca de algo. La falta de información despierta la necesidad de pensar.

El pensamiento no sustituye a la información. Para algunas cuestiones, saber o averiguar la información necesaria, puede ser suficiente. Por ejemplo, si quieres averiguar por un vuelo a Londres, consultas los horarios; no te dedicas a pensar, pues no te servirá para lo que necesitas saber.

El dilema es obvio. Si pudiéramos tener toda la información sobre un tema, pensar se volvería innecesario. Pero si no podemos tener toda la información, lo que ocurre bastante a menudo, entonces es mejor tener un poco menos de información y una mayor capacidad de pensamiento.

La mayoría de las veces, tendremos que completar la información con el resultado de nuestro pensamiento. Si ya hemos averiguado los horarios de los vuelos de Madrid a Londres, eso no será suficiente. Deberemos empezar a pensar. Habrá que decidir cuál de los diferentes vuelos escogeremos, dependiendo de la hora que preferimos viajar, de nuestra necesidad de estar en Londres a una hora determinada o si preferimos una aerolínea u otra. Una vez escogido el vuelo, tendremos que pensar varias cosas. ¿Cómo vamos a ir al aeropuerto? ¿Cuánto tiempo nos llevará? ¿Es una hora punta? ¿Hay alguna huelga en ese momento? ¿Importa que el vuelo se retrase? Si los planes salen mal, ¿cómo hago para avisar al que me espera? ¿Qué ropa llevaré? ¿Dónde me alojaré? Como ven, hay una cantidad de preguntas y de elementos que debo tener en cuenta para que el viaje sea un éxito. Todas estas consideraciones requieren pensar y los resultados dependerán de cómo hayamos utilizado nuestro pensamiento.

Hay un área en la que nunca podremos tener una información completa, y en la que debemos explotar, al máximo, nuestro pensamiento: el futuro. Todas nuestras acciones, planes, decisiones y elecciones se resolverán en el futuro.

La educación se refiere esencialmente al pasado. Es cuestión de clasificar, revisar, describir y absorber un conocimiento existente. Se supone que, si podemos reunir información suficiente, la acción será obvia y sencilla. Pero no lo es; para pasar a la acción se necesita mucho más. Hay que pensar en las opciones y en las prioridades, en las consecuencias de la acción, en todos los factores a tener en cuenta y en las personas implicadas.

Hoy me referiré a una de las herramientas de pensamiento desarrolladas por Edward de Bono, que está incluida dentro del curso “CoRT Thinking”, que se enseña en los colegios de algunos países.


CTF = Considere Todos los Factores

Ésta es una herramienta que nos ayuda a dirigir nuestra atención. Fue diseñada para aumentar la amplitud de la percepción, para ver más elementos de un problema o de una situación; tal como sucede con el PNI = Positivo, negativo, Interesante y el APO = Alternativas, Posibilidades, Opciones. En otras palabras, se trata de un mecanismo para hacer, de forma deliberada, lo que de otro modo se quedaría en la intención de considerar un problema.

“Hacer un CTF” significa considerar todos los factores que es preciso valorar en una situación determinada. ¿Qué factores hay que tener en cuenta en este tema? Se trata de enumerarlos, no de evaluar los factores. Por ejemplo, un CTF para comprar un automóvil de segunda mano podría dar como resultado los aspectos siguientes: precio, historial previo, propietarios anteriores, dueño actual, kilometraje, la posibilidad de que el kilometraje haya sido alterado, valor de reventa, estado del coche, consumo de gasolina, coste de los repuestos, proximidad de un servicio técnico, etcétera.

Cuanto más utilices una herramienta de pensamiento, como el CTF, mayor destreza adquieres en su uso y obtienes mejores resultados. El hecho de que tengan un nombre, como CTF o PNI, y lo utilicemos, nos sirve para que la herramienta sea más efectiva, más versátil y podamos darnos instrucciones a nosotros mismos, o dirigirlas a otras personas. Si no utilizamos el nombre, pareciera que nos da vergüenza mencionarla y no se vuelve tan manejable como una herramienta, sino que se manifiesta  como una débil actitud.

Un hombre está mirando unos automóviles de segunda mano. De repente, ve entre ellos su marca preferida de automóvil deportivo. Está en buen estado, el kilometraje está bien y se puede permitir pagar el precio que piden por él. Vuelve con él a su casa con una sensación de triunfo. Al llegar, descubre que el automóvil es demasiado ancho y no cabe en el garaje. Había obviado hacer un CTF.

Un padre le dijo a su hija que pasara por su oficina, a la salida del colegio, porque el negocio iba bastante mal. Cuando llegó a la oficina, la chica le propuso a su padre que hicieran un CTF sobre la mala marcha del negocio. Se generaron algunas ideas que contribuyeron a su recuperación.

Recordemos que, al igual que el carpintero tiene la necesidad de utilizar sus herramientas en su trabajo, nosotros utilizaremos las del pensamiento para profundizar en el estudio de una situación, tomar una decisión o resolver un problema. Las utilizaremos sucesivamente. Primero una, anotando todo lo que surja; luego otra, repitiendo lo mismo. Y todas cuantas consideremos que nos pueden ayudar para alcanzar nuestro propósito. Son ejercicios cortos, de unos 3 o 4 minutos.

Cuando realizamos un CTF hay que poner el énfasis en algunas preguntas:

¿Nos habremos olvidado de algo? ¿Qué otros factores habría que tener en cuenta? ¿Deberíamos agregar otros factores a la lista que tenemos?


A continuación, expongo algunos temas sobre los que sería conveniente hacer un CTF:
Vas a tener una entrevista de trabajo. ¿Qué elementos conviene que tengas en cuenta?

Tus padres están eligiendo un lugar para ir de vacaciones. Han hecho un CTF, enumerando los siguientes factores: coste, clima, buenos restaurantes, cercanía a una playa, instalaciones deportivas. ¿Han olvidado algo?

Eres el director de una cadena de tiendas y quieres contratar más personal. ¿Qué factores tendrías en cuenta al entrevistar a los candidatos?

Quieres mudarte de casa: deberías elegir el lugar donde quieras vivir, el tipo de vivienda, inversión total en función de tu presupuesto, compra de muebles, pintura de las habitaciones, etcétera.


Podemos utilizar un CTF en muchos momentos de nuestra vida. Se me ocurre que es muy importante cuando nos encontramos ante la toma de decisiones importantes. Sería bueno tomarse unos pocos minutos para ver los diferentes factores que conviene tener en cuenta. También cuando analizamos un problema o cuando intentamos entender por qué una persona actúa como lo hace.

Un CTF nos puede ayudar a ser más flexibles, más objetivos a la hora de hacer una evaluación. A profundizar en el análisis de la situación o en el conocimiento de alguien. Es una herramienta muy valiosa, la cual desdeñamos en muchas ocasiones.



Bibliografía:

DE BONO, Edward: “Aprender a pensar”, Plaza & Janés Editores.

DE BONO, Edward: “Cómo enseñar a pensar a tu hijo”, Editorial Paidós.



Imagen de Sutherstrack: thinking-man-thinking-about-many-things-no-transparency-and-gradients-used_145162549  
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